
Foto: Cuartoscuro
Un sondeo de QM Estudios de Opinión y Heraldo Media Group revela que la mayoría de la población considera fundamental preservar la tradición del Día de la Candelaria

La riqueza gastronómica y las raíces culturales de México reafirman su vigencia este 2 de febrero, Día de la Candelaria, con el consumo de los deliciosos tamales.
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Según los resultados de la más reciente encuesta realizada por QM Estudios de Opinión y Heraldo Media Group, el 51% de los consultados confirmó que acostumbra celebrar esta fecha, mientras que el 49% restante indicó no participar en la tradición.
No obstante, al indagar específicamente sobre el consumo del platillo emblemático, el entusiasmo es notable; un 41% de la población asegura comer tamales habitualmente cada 2 de febrero, y un 33% lo hace de manera ocasional, dependiendo del año.
La diversidad de sabores es amplia, pero el paladar mexicano tiene un favorito claro: el tamal verde lidera las preferencias con un 29% de menciones.
En la escala de popularidad le siguen el tamal rojo con un 16% y el de mole con un 10 %.
Otras variantes como el de rajas (9%), el oaxaqueño (8%) y el de dulce (6%) también forman parte del menú festivo, mientras que un 17% de los encuestados opta por otras variedades regionales o menos comunes.

La encuesta destaca que el 31% de los participantes destina 300 pesos o más para la compra de tamales durante esta jornada.
En otros rangos de consumo, el 16% gasta entre 100 y 199 pesos, el 15% invierte menos de 100 pesos, y un 11% desembolsa entre 200 y 299 pesos.
Por otro lado, un 23% señaló no realizar gasto alguno, lo que suele vincularse a quienes son invitados o preparan el alimento en casa.

Para la mayoría de los mexicanos, preservar esta costumbre es fundamental: el 42% de los encuestados considera que es “importante” mantener la tradición de comer tamales en la Candelaria, sumado a un 19% que lo califica como “muy importante”.
En contraste, el 21 por ciento le otorga poca importancia y solo un 16% considera que no tiene relevancia alguna.
Con estas cifras, el Día de la Candelaria se confirma no solo como una celebración religiosa o social, sino como un motor económico y un símbolo de identidad que resiste el paso del tiempo en el México contemporáneo.