
La encuesta de Poligrama muestra que existe un amplio respaldo entre los mexicanos a restringir el uso de teléfonos celulares durante la jornada escolar en primarias y secundarias. - Foto: OPEN IA
Una encuesta de Poligrama revela un amplio respaldo a restringir el uso de teléfonos celulares durante la jornada escolar en primarias y secundarias.

El uso de teléfonos celulares dentro de las escuelas genera un amplio respaldo a favor de establecer restricciones, especialmente entre estudiantes de primaria y secundaria.
Una encuesta nacional de Poligrama revela que la mayoría de los consultados considera que estos dispositivos distraen a los alumnos de sus estudios y se inclina por limitar su uso durante la jornada escolar.
Ante la pregunta sobre si están de acuerdo con restringir los celulares durante la jornada escolar en primarias y secundarias, 66% respondió estar “muy de acuerdo” y 15% “algo de acuerdo”.
En contraste, 6% dijo estar algo en desacuerdo y 11% muy en desacuerdo, mientras que 2% respondió no saber. En conjunto, los resultados muestran una postura mayoritariamente favorable a establecer algún tipo de restricción.

Sin embargo, al preguntar cuál debería ser específicamente la regla dentro de las escuelas, las opiniones se dividen. El 38% considera que los celulares no deberían permitirse durante toda la jornada escolar, mientras que 32% propone permitirlos cuando el maestro lo autorice. Otro 22% considera que deberían utilizarse únicamente durante el recreo y apenas 7% dejaría que cada alumno decidiera cuándo usarlo; 1% no supo responder.

La percepción sobre las consecuencias del celular ayuda a explicar esta postura. El 58% considera que su principal efecto durante la jornada escolar es distraer a los estudiantes de sus estudios. Por otro lado, 16% considera que puede ser una herramienta útil para aprender, 14% cree que afecta la convivencia con los compañeros, 9% piensa que no tiene un efecto importante y 3% no sabe.

Cuando la encuesta aborda específicamente los riesgos del uso excesivo de estos dispositivos entre niños y adolescentes, la distracción y el bajo rendimiento escolar aparecen nuevamente en primer lugar, con 30%.
Le siguen el acceso a contenidos inapropiados, con 19%; la adicción o dependencia y la menor convivencia personal, ambas con 18%; y el acoso o la violencia, con 8%. Un 5% no considera que exista un riesgo importante y 2% mencionó otros problemas.

Poligrama también preguntó cuál sería la edad adecuada para que un menor tenga su propio teléfono. La opción más mencionada fue entre los 13 y 15 años, con 33%, seguida de quienes consideran que debería ser a partir de los 16 años, con 28%. Otro 21% eligió entre los 10 y 12 años, 12% señaló que habría que esperar hasta cumplir 18 años y solo 4% consideró apropiado tenerlo antes de los 10 años. Un 2% respondió que no debería establecerse una edad.

La discusión tampoco se limita a primaria y secundaria. Al preguntar si las restricciones durante las clases deberían extenderse a niveles educativos superiores, 45% respondió que deberían aplicarse tanto en preparatoria como en universidad. Un 21% limitaría la medida únicamente a preparatoria y 4% solamente a universidad.
En contraste, 25% considera que no deberían aplicarse restricciones en ninguno de esos dos niveles y 5% no sabe.

La encuesta de Poligrama fue realizada el 22 de septiembre de 2026 mediante 1,000 entrevistas telefónicas a nivel nacional en México, aplicadas en diferentes horarios a hombres y mujeres mayores de edad. El estudio utilizó un muestreo mediante selección aleatoria de hogares y reporta un nivel de confianza de 95% y un margen de error de ±3.10 puntos porcentuales. Los responsables del estudio señalados en la ficha metodológica son Héctor Zuno, Patricio Morelos, Gybram Vásquez y Gabriela Avendaño.