ENCUESTAS, DATA Y ANÁLISIS

Research Land

Cómo vemos la situación para invertir en un negocio en 2026

La inseguridad se consolida como la principal barrera para el emprendimiento en México

Portada

Foto: Research Land

Redacción Político MX

Redacción Político MX

Publicada: feb 06 a las 17:23, 2026

En el México de 2026, la idea de invertir en un negocio propio ya no se discute únicamente en términos de oportunidad, creatividad o vocación emprendedora. Hoy, la decisión de abrir una cortina, rentar un local o apostar por un proyecto productivo está atravesada por una pregunta mucho más básica y, a la vez, más inquietante: ¿vale la pena arriesgar el patrimonio en un entorno donde la inseguridad parece dictar las reglas del juego?

La percepción social revela un país dividido entre el deseo de crecer y el temor de perderlo todo. No se trata de falta de iniciativa, sino de una evaluación cruda del contexto.

Ante la posibilidad de contar con un ahorro extra, 45% de las personas se declara muy seguro de que es un buen momento para abrir un negocio. A primera vista, la cifra podría interpretarse como un signo alentador: casi la mitad de las personas aún cree en el emprendimiento como vía de crecimiento.

Sin embargo, este optimismo convive con una percepción de riesgo que no puede ignorarse. 27% afirma que se animaría solo con cautela y preferentemente si el negocio es digital, lo que sugiere una clara estrategia de evasión del espacio físico, más que una apuesta por la visibilidad. La digitalización aparece aquí menos como oportunidad y más como refugio.

Del otro lado del espectro, 18% se declara nada seguro, argumentando que el riesgo de perderlo todo por la delincuencia es demasiado alto, y 10% admite sentir mucho miedo, prefiriendo guardar el dinero o colocarlo en instrumentos financieros menos expuestos.

La lectura de estos números es clara: más de la mitad percibe riesgos importantes al emprender, aun cuando exista capital disponible. El problema no es la falta de recursos, sino la fragilidad del entorno, lo cual nos lleva al siguiente tema, la inseguridad.

Cuando se pregunta por el mayor obstáculo para emprender en México, la respuesta no deja lugar a interpretaciones optimistas. 62% señala directamente la inseguridadrobos, extorsión y cobro de piso— como el principal freno. Esta cifra eclipsa por completo a otros factores estructurales que históricamente han sido señalados como barreras al emprendimiento.

Extorsión

Foto: Cuartoscuro

Muy por detrás aparece la falta de crédito y las altas tasas de interés, con 21%, seguida por la burocracia y los impuestos, con 10%, y finalmente la falta de clientes por la situación económica, con apenas 7%.

La respuesta es concreta: ni el sistema financiero, ni la carga fiscal, ni el consumo deprimido generan tanto miedo como la posibilidad de ser víctima del crimen. En este escenario, el mercado deja de ser el principal riesgo; lo sustituye la violencia.

La inseguridad no es percibida como una casualidad estadística, sino como una experiencia conocida. 42% afirma que varios negocios en su zona han cerrado o se han mudado debido a la inseguridad, y otro 42% dice haber sabido de uno o dos casos. Es decir, 84% ha sido testigo directo o cercano del impacto de la violencia en el comercio local.

Solo 14% considera que su zona se mantiene estable, y un marginal 2% observa incluso un aumento de nuevos negocios.

Este dato es clave: el cierre de negocios no es una noticia lejana ni un fenómeno aislado, sino una vivencia cotidiana que moldea las decisiones económicas. El miedo no se transmite por discursos, sino por persianas bajadas.

Ante la posibilidad de que las autoridades lograran reducir la extorsión y el robo, 47% afirma que definitivamente se animaría a abrir o ampliar un negocio. A esto se suma 24% que afirma gastaría más en consumo y salidas familiares.

En conjunto, 71% modificaría positivamente su comportamiento económico si mejorara la seguridad. En contraste, 17% considera que no cambiaría mucho su decisión, y 12% expresa un escepticismo más profundo al afirmar que no cree que la seguridad mejore pronto.

Aquí aparece una verdad incómoda: la seguridad no solo es una política pública, es un factor de decisión económico. Su ausencia inhibe inversión, consumo y crecimiento; su presencia podría reactivar cadenas productivas completas.

La evaluación de la estrategia actual para proteger a pequeños y medianos comerciantes confirma el clima de desconfianza. Solo 10% la considera eficaz, percibiendo más protección que el año anterior. En contraste, 38% la califica como regular, señalando que hay presencia, pero los delitos continúan, y 40% la juzga directamente mala, al considerar que los delincuentes actúan con total impunidad.

Iniciativa del PRI

Foto: Cuartoscuro

Además, 12% afirma no conocer ninguna estrategia específica, lo que evidencia un problema adicional: la ausencia de comunicación clara o de resultados visibles.

La correlación entre estos datos refuerza una percepción dominante: la estrategia de seguridad no genera certidumbre, y sin certidumbre no hay inversión sostenible.

El panorama respecto a los emprendimientos en México es claro y nada sorprendente, el principal obstáculo para invertir no es la falta de ideas, ni de talento, ni siquiera de capital. Es el miedo. Un miedo alimentado por experiencias cercanas, por negocios que desaparecen y por una sensación de abandono frente a la delincuencia.

Mientras la inseguridad siga siendo un costo implícito de emprender, el país continuará desperdiciando su potencial productivo. El ahorro se quedará inmóvil, el consumo será cauteloso y el emprendimiento migrará a la informalidad o al mundo digital como mecanismo de defensa.

Invertir requiere confianza. Y hoy, en amplias zonas del país, la confianza sigue siendo el recurso más escaso.