
Foto: Cuartoscuro
México tiene la oportunidad de continuar escribiendo uno de los capítulos más destacados de su trayectoria futbolística cuando enfrente a Inglaterra en el Estadio Ciudad de México, buscando un lugar entre las ocho mejores selecciones del planeta.

Este día, México tendrá la oportunidad de continuar escribiendo una de las páginas más importantes de su historia futbolística cuando enfrente a Inglaterra en el Estadio Ciudad de México por un lugar entre las ocho mejores selecciones del planeta.
La cita llega en un contexto inédito para el balompié nacional: el Tri disputa su tercer Mundial como anfitrión y lo hace en su mejor momento deportivo en décadas, impulsado por una generación que ha conseguido romper varias de las barreras que durante años parecieron insuperables.

Los números explican el entusiasmo que vive el país. México ganó sus tres compromisos de la fase de grupos, terminó como líder de su sector, no recibió anotaciones y, posteriormente, consiguió una victoria en la ronda de eliminación directa al vencer 2-0 a Ecuador, un logro en fases definitivas que no ocurría desde el Mundial de 1986.
Hasta el momento, el conjunto dirigido por Javier Aguirre suma cuatro victorias consecutivas, ocho goles anotados y mantiene su portería invicta. Estas cifras representan uno de los arranques mundialistas más sólidos en los registros de la Selección Mexicana.
Además, el actual certamen es la primera ocasión en la que México consigue más de tres triunfos en una misma Copa del Mundo y la primera vez que enlaza cuatro victorias en el torneo.

El encuentro ante Inglaterra se disputará en el Estadio Ciudad de México (históricamente conocido como Estadio Azteca), escenario emblemático para el seleccionado nacional.
Fue ahí donde México alcanzó los cuartos de final en 1970 y 1986, y donde mantiene una condición que alimenta la expectativa de los aficionados: nunca ha perdido un partido mundialista en dicho inmueble.
A ello se suma la altura de la capital del país y el respaldo de más de 80 mil aficionados en las tribunas. El apoyo popular también se ha manifestado fuera de la cancha. De acuerdo con estimaciones del Gobierno de la Ciudad de México, la afluencia en el Ángel de la Independencia ha ido en aumento tras cada victoria:

La actual Copa del Mundo comenzó siguiendo una tendencia que históricamente ha acompañado al Tri.
México derrotó a Sudáfrica en el partido inaugural y mantuvo una estadística que históricamente ha acompañado al equipo nacional: cada vez que la Selección Mexicana gana su debut mundialista termina avanzando a la siguiente ronda.
El balance histórico de México en sus estrenos mundialistas es:
Sin embargo, la tendencia cambió radicalmente con el paso de las décadas. En seis de sus primeros ocho Mundiales, México perdió su partido inaugural; en contraste, en sus nueve estrenos más recientes únicamente sufrió una derrota.

La actual Copa del Mundo también representa el mejor desempeño de Javier Aguirre como entrenador de México en una fase inicial.
En Corea-Japón 2002, el equipo sumó siete puntos y avanzó como líder del grupo; en Sudáfrica 2010 logró cuatro unidades y clasificó como segundo lugar.
Sin embargo, ninguna de esas actuaciones se compara con la de 2026.
México cerró la fase de grupos con nueve puntos de nueve posibles, seis goles anotados y ninguno recibido, convirtiéndose además en la primera selección mexicana desde 1970 en completar una fase mundialista sin recibir anotaciones.
A ello se suma otro dato: en los tres Mundiales dirigidos por Aguirre, México siempre consiguió avanzar a la siguiente ronda.

El partido ante Inglaterra también podría convertirse en una noche histórica para Gilberto Mora.
La joven figura mexicana de apenas 17 años tiene la posibilidad de convertirse en el segundo futbolista más joven en marcar un gol en la historia de las Copas del Mundo.
En caso de conseguirlo, únicamente sería superado por Pelé, quien anotó con Brasil en Suecia 1958 cuando tenía 17 años y 239 días.
Detrás del brasileño aparece otro mexicano en la lista histórica: Manuel Rosas, quien marcó frente a Argentina en el Mundial de 1930 con apenas 18 años.
Un gol frente a Inglaterra colocaría a Mora inmediatamente detrás de Pelé y lo convertiría en una de las grandes historias del torneo.

Otra de las historias que ha acompañado el recorrido mexicano en este Mundial es la de Julián Quiñones.
El delantero suma tres anotaciones y se ha consolidado como uno de los jugadores más determinantes del torneo y uno de los referentes ofensivos del equipo de Javier Aguirre.
Su actuación adquiere una dimensión especial al recordar que el atacante nació en Colombia, pero hizo su proceso futbolístico en México y prefirió representar al tricolor a nivel internacional, pese a tener la posibilidad de buscar un lugar con la selección sudamericana.
Hoy, Quiñones se encuentra entre los goleadores del torneo y a las puertas de convertirse en uno de los nombres más importantes de la historia reciente de la Selección Mexicana.

El avance deportivo también tiene una recompensa fuera de la cancha.
La FIFA estableció para esta Copa del Mundo una bolsa total de 655 millones de dólares a repartir entre las 48 selecciones participantes según la ronda que alcancen.
Por disputar la fase de grupos, cada selección recibió nueve millones de dólares, cifra que aumentó a 11 millones tras avanzar a la ronda de dieciseisavos y posteriormente a 15 millones por alcanzar los octavos de final.
Una victoria este domingo frente a Inglaterra elevaría automáticamente el premio acumulado a 19 millones de dólares correspondientes a los cuartos de final.
Para dimensionar la magnitud del torneo, el campeón del mundo recibirá 50 millones de dólares, mientras que el subcampeón obtendrá 33 millones.

La lista de pendientes históricos para México todavía existe. Superar los cuartos de final, disputar una semifinal, alcanzar una final y pelear por el campeonato del mundo siguen siendo territorios inexplorados para el futbol mexicano.
Pero el Mundial de 2026 también ha demostrado que varias de las barreras que parecían imposibles ya comenzaron a caer.
Tres victorias en fase de grupos, una fase inicial sin goles recibidos, más de tres triunfos en una misma Copa del Mundo y una victoria en eliminación directa después de cuatro décadas son prueba de ello.
Este domingo, frente a Inglaterra y con el respaldo de un estadio completo a su favor, México tendrá una nueva oportunidad para seguir haciendo historia.
Quizá todavía sea pronto para hablar de destinos escritos, pero si algo ha enseñado este Mundial es que, por primera vez en mucho tiempo, el futbol mexicano llega a un partido de esta magnitud con la sensación de que el escenario, los números y la historia juegan de su lado.
