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Día de la Libertad

La brecha creciente entre los derechos garantizados y la realidad de una libertad condicionada por la inseguridad

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Redacción  Polls MX

Redacción Polls MX

Publicada: ene 29 a las 14:46, 2026

Tocar el tema de la libertad en México en 2026 implica ir más allá de su definición formal. Aunque la libertad está consagrada en leyes y discursos, la manera en que se vive cotidianamente revela tensiones profundas entre lo que se garantiza en el papel y lo que se experimenta en la realidad. Para muchas personas, la libertad ya no se mide solo en términos de derechos, sino en la posibilidad real de ejercerlos sin miedo, restricciones indirectas o amenazas externas.

La percepción social muestra que la libertad en el país no se siente excepcional ni fortalecida frente al contexto internacional, sino frágil y condicionada por factores que escapan al control individual.

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Cuando se compara el nivel de libertad en México con el de otros países, la mayoría no percibe una ventaja clara. 37% considera que la libertad en México es menor a la de otras naciones, mientras que 31% cree que es similar a la del resto de países. Solo 24% opina que es algo mayor, y apenas 8% la percibe como mucho mayor.

Censura

Foto: Cuartoscuro

Estos datos sugieren que México no se concibe como un referente de libertad. Predomina una percepción de estancamiento o rezago, donde la experiencia cotidiana no alcanza a diferenciarse positivamente del contexto global. La libertad existe, pero no se siente robusta ni sobresaliente.

Esta percepción se refuerza al evaluar qué tan bien se garantiza hoy la libertad en el país frente al entorno mundial. La opinión dominante (50%) apunta a que no se garantiza, un poco menos de un cuarto de la población (23%) indicaque se garantiza poco, una baja proporción (21%) piensa que la libertad se garantiza en algunos aspectos, y solamente un 6% piensa que se garantiza plenamente. Aquí emerge una idea clave: no basta con que la libertad esté reconocida; necesita condiciones de seguridad, confianza institucional y certeza jurídica para materializarse plenamente.

Entre los factores que más amenazan la libertad de las personas, la violencia y la inseguridad ocupan el primer lugar con 34%. Un dato contundente: el mayor enemigo de la libertad no es una prohibición directa, sino el miedo. El temor a la delincuencia restringe decisiones cotidianas como salir, reunirse, expresarse o desplazarse libremente.

Inseguridad en México

Foto: Cuartoscuro

Le sigue la desinformación y manipulación de la información, con 29%, un fenómeno que distorsiona la opinión pública y limita la capacidad de decidir con autonomía. En tercer lugar aparece la preocupación por gobiernos autoritarios o abuso de poder, con 25%, mientras que la falta de participación ciudadana es señalada por 12%.

Estos porcentajes muestran que la amenaza a la libertad es multifactorial: combina violencia física, control informativo y debilidad democrática.

Cuando se plantea si el Estado debería prohibir el consumo personal de alternativas al tabaco, la respuesta mayoritaria se inclina claramente hacia la defensa de la libertad individual. 78% considera que no debe prohibirse.

Del porcentaje restante que acepta la prohibición, un 18% acepta la intervención estatal solo si afecta a terceros, mientras que 12% estaría de acuerdo solo mediante regulación. En contraste, 48% apela directamente al derecho de cada individuo a decidir.

La correlación es clara: existe una resistencia social significativa a que el Estado intervenga en decisiones personales, siempre que no generen daño a otros. La libertad individual sigue siendo un valor central, incluso entre quienes reconocen otros riesgos sociales.

Uno de los datos más controversiales aparece al evaluar cómo ha evolucionado el sentimiento de libertad en los últimos años. 60% considera que ha empeorado, frente a 29% que cree que no ha cambiado, y solo 11% que percibe una mejora.

Esta distribución refleja una percepción mayoritariamente negativa. Aunque las libertades formales sigan vigentes, la experiencia subjetiva es de pérdida: más miedo, más autocensura y menos margen para ejercer derechos con tranquilidad.

¿Qué debería hacer el gobierno para proteger la libertad?

Las prioridades ciudadanas muestran una visión pragmática. La principal demanda es garantizar seguridad sin restringir derechos, con 32%, lo que refuerza la idea de que la inseguridad es el principal obstáculo para la libertad.

Le sigue fortalecer la democracia y las instituciones, con 31%, señalando que la libertad no puede sostenerse sin contrapesos efectivos. Más atrás aparecen regular el uso de tecnología y vigilancia, con 24%, y proteger la libertad de expresión y de prensa, con 13%.

La jerarquía de estos datos indica que la libertad no se entiende como ausencia total de reglas, sino como un equilibrio entre seguridad, instituciones sólidas y límites claros al poder.

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La percepción social dibuja un escenario claro: la libertad en México existe, pero se vive con restricciones. No tanto por prohibiciones explícitas, sino por un entorno marcado por la violencia, la desinformación y la desconfianza institucional. La gente defiende la libertad individual, pero siente que cada año tiene menos espacio para ejercerla plenamente.

El gran reto no es redefinir la libertad, sino crear las condiciones para que deje de ser una promesa abstracta y se convierta en una experiencia cotidiana. Mientras el miedo siga marcando las decisiones diarias, la libertad seguirá siendo un derecho reconocido, pero incompleto.