
Foto: Cuartoscuro
Partidos que antes eran rivales hoy comparten alianza, y los que antes caminaban juntos ahora están enfrentados. Del 2000 al 2024, así han cambiado las alianzas en los últimos 24 años.

En la política mexicana, las alianzas partidistas han demostrado ser dinámicas y, en muchos casos, impredecibles. A lo largo de las últimas dos décadas, los partidos han transitado de ser aliados a rivales, en un escenario donde la lógica electoral suele imponerse sobre las diferencias ideológicas.
Del 2000 al 2024, los bloques políticos han evolucionado constantemente, dejando claro que los enemigos de ayer pueden convertirse en los aliados de hoy.
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El año 2000 marcó un punto de inflexión. El PAN y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) compitieron juntos en la coalición “Alianza por el Cambio”, que logró la victoria presidencial con Vicente Fox.

Ese mismo año, el extinto PRD, el Partido del Trabajo (PT), Convergencia -hoy Movimiento Ciudadano-, el Partido Alianza Social (PAS) y el Partido de la Sociedad Nacionalista (PSN) se agruparon en la “Alianza por México”, impulsando al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas sin alcanzar el triunfo. Actualmente, PAN y Verde se encuentran en bandos opuestos, reflejando la volatilidad de estas coaliciones.
Seis años después, el mapa político volvió a modificarse. El PRD mantuvo su cercanía con el PT y Convergencia con la “Coalición por el bien de todos” que impulsó a Andrés Manuel López Obrador. Mientras que el Partido Verde dio un giro estratégico al aliarse con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en la “Alianza por México”, que apoyó la aspiración de Roberto Madrazo y consolidando una relación que se mantendría en procesos posteriores. Este movimiento evidenció cómo los partidos ajustan sus alianzas en función del contexto político-electoral.
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En ese año, el PAN fue en solitario llevando a Felipe Calderón a la Presidencia..
En 2012, el Verde continuó su alianza con el PRI bajo la coalición “Compromiso por México”, donde resultaron ganadores con Enrique Peña Nieto.
Por su parte, el PRD permaneció junto a Movimiento Ciudadano y el PT en la alianza “Movimiento Progresista”, manteniendo un bloque de izquierda que ya se había configurado en elecciones anteriores y apoyando de nueva cuenta a AMLO para la Presidencia.

El proceso electoral de 2018 representó una reconfiguración profunda del sistema político con la irrupción de Morena (en 2015 y su crecimiento en los últimos años). El partido fundado por Andrés Manuel López Obrador rompió el equilibrio tradicional al conformar la coalición “Juntos Haremos Historia” junto al PT y el Partido Encuentro Social (PES). En paralelo, el PRD dio un giro significativo al aliarse con el PAN y Movimiento Ciudadano en “Por México al Frente”, mientras que el PRI, el Verde y Nueva Alianza conformaron “Todos por México”.

Las trayectorias de algunos partidos reflejan con claridad estos cambios. El PT, por ejemplo, fue aliado del PRD desde el 2000 hasta el 2012, para posteriormente sumarse a Morena en 2018.
El Partido Verde, en tanto, ha protagonizado algunos de los movimientos más notorios: pasó de aliarse con el PAN en 2000, a convertirse en socio del PRI en 2006 y 2012, y finalmente integrarse al bloque encabezado por Morena.
Para 2024, el tablero político volvió a reorganizarse. Morena, el PT y el Partido Verde conformaron la coalición “Sigamos Haciendo Historia”, mientras que PAN, PRI y PRD se unieron en la alianza “Fuerza y Corazón por México”, en un intento por hacer frente al bloque oficialista.

Movimiento Ciudadano, antes Convergencia, estuvo ligado al PRD, del 2000 al 2012, para después girar en 2018 con el bloque opositor.
A más de dos décadas de la alternancia política en México, las alianzas partidistas continúan transformándose. Lejos de ser estructuras rígidas, responden a coyunturas específicas, estrategias electorales y reacomodos de poder. En este contexto, la historia reciente confirma una constante: en la política mexicana, las fronteras entre aliados y adversarios son, con frecuencia, temporales.