
Foto: Cuartoscuro
La CDMX ya no vive las mismas primaveras de hace décadas. El calor se ha vuelto cada vez más intenso y los datos confirman lo que miles de capitalinos sienten todos los días en las calles.

La Ciudad de México enfrenta cada vez días más calurosos y los registros históricos comienzan a confirmar lo que muchos capitalinos ya perciben en las calles: la temperatura promedio durante abril ha aumentado de manera importante en las últimas décadas.
La temperatura máxima promedio en abril pasó de 24.7 grados centígrados en 1985 a niveles mucho más altos en años recientes, mostrando una tendencia constante al alza, de acuerdo con una investigación de Polls.mx elaborada con datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
En 1990, ya comenzaban a observarse señales del incremento térmico, cuando el promedio alcanzó los 26.1 grados. Para el año 2000, el calor se hizo todavía más evidente al registrar 26.2 grados centígrados, reflejando que las primaveras en la capital empezaban a ser más intensas.
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La tendencia continuó durante la siguiente década. En 2010, la temperatura promedio llegó a los 27 grados. Aunque en 2015 hubo una ligera disminución y el promedio se ubicó en 26.4 grados, colocándose en un nivel muy por encima de los registros observados 40 años atrás.
El punto más alto se alcanzó en 2020, cuando la temperatura máxima promedio de abril llegó a 28.4 grados centígrados, convirtiéndose en uno de los años más calurosos registrados para la capital. Posteriormente, en 2025, el promedio volvió a ubicarse en niveles elevados al alcanzar los 28 grados.

Para 2026, los registros indican una temperatura promedio de 27 grados centígrados. Aunque representa una ligera baja frente a los años más extremos, el dato confirma que la capital mantiene temperaturas considerablemente más altas que las registradas en la década de los ochenta.
Especialistas señalan que este comportamiento está relacionado con factores como el cambio climático, el crecimiento urbano y la reducción de áreas verdes, elementos que favorecen el fenómeno conocido como “isla de calor”, donde las ciudades concentran más temperatura que las zonas rurales cercanas.